
LOS OCCIDENTALES NOS COMUNICAMOS A GOLPES?
En occidente, la mayoría llega a una reunión teniendo sus
puntos de vista ya formados y dispuesta a defender una idea,
que espera que los demás acepten. Por lo tanto, las reuniones
consisten en discutir los diferentes puntos de vista, para ver
cuál sobrevive a las críticas y cuál obtiene más adhesiones. Si
bien las ideas iniciales sufren modificaciones y mejoras, todo
tiende a ser cuestión de "esculpir el mármol". Es decir,
comenzar con un gran bloque, e ir golpeándolo hasta obtener el
producto final...
¿Por qué en las reuniones japonesas hay momentos
de "silencio total", aparentemente improductivos?
Resulta difícil que los occidentales comprendamos que los
japoneses se reúnen sin ideas preconcebidas; o que el propósito
de la reunión es escuchar. Para ellos, el resultado de la
reunión se va completando en forma gradual, ya que así, un
concepto se vuelve más rico y puede ser mejor analizado. Lo más
importante, es que todos brindan información "limpia" de
subjetividades y -poco a poco- esta información se organiza en
una idea. Todos los participantes observan cómo va ocurriendo
esta transformación. Una vez terminado el proceso de
exposición y escucha, la ruta es obvia para todos. Por supuesto
que este proceso no sucede -ni se completa- en una sola
reunión. Puede durar semanas y meses, incluyendo muchas
reuniones.
La noción occidental es que las ideas
se cincelan a golpe de argumentos.
La noción japonesa, es que las ideas surgen como
semillas y pequeños brotes,
los cuales después se nutren, para permitirles crecer y tomar
forma.
Lo dicho anteriormente no busca explicar que todo lo japonés es
maravilloso y debe imitarse. Nuestra intención es la de marcar
el contraste, y mostrar que existen otras maneras de
comunicarse.
A nosotros, nos parece extraño que no discutan...
A ellos, que a nosotros nos guste tanto discutir!
No podemos cambiar nuestras culturas, pero podemos cambiar
nuestra costumbre de discutir. Para esta clase de cambios,
necesitamos recursos y expresiones nuevas que nos permitan
pensar diferente. La exhortación y la explicación, por sí
solas, tienen poco valor práctico.
“Más allá de lo sólido, más allá de lo líquido, más allá de lo
gaseoso, más allá de lo ígneo, está la esencia de las cosas y
esa esencia es la misma para todos”.
(me llegó al correo, desconozco el autor)